jueves, 8 de enero de 2009

Jugar contra un jugador muy agresivo...

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¿Cómo debemos jugar cuando hay un maniaco en nuestra mesa de poker? ¡Buena pregunta! Todos los que jugamos al poker nos hemos cruzado en alguna ocasión con un jugador de los que denominamos "maniacos". A estas alturas, conocemos lo que es un estilo tight / agresivo, sabemos que generalmente es un estilo ganador. El maníaco tiene un problema: suele olvidarse de su parte tight. Los maniacos del poker prosperan a causa del miedo que infunden a otros jugadores. A este tipo de jugadores les encanta intimidar a sus rivales. El problema que se presenta al enfrentarse a ellos es que, aunque sabemos que su juego no es correcto, puede llegar a ser frustrante enfrentarse con ellos cuando están haciendo raises, apostando continuamente, y nosotros no conseguimos cartas ni jugadas decentes.



El problema es que, cuando un maniaco hace raise, es muy difícil saber si realmente tiene jugada. ¿Tiene un buena mano, o es un farol de nuevo? Un maniaco es capaz de subir la apuesta con prácticamente cualquier cosa; por ello, enfrentarse a su juego a veces es realmente complicado. Cuando alguien esta haciendo raise continuamente, está claro que no puede llevar siempre las mejores cartas. Aunque en algunas ocasiones, evidentemente si que las lleva.

Vamos describir el comportamiento típico de un jugador maniaco: Si nosotros apostamos, él nos hace raise; incluso cuando no tiene buenas cartas. Si hacemos check, apostará el. Por otro lado, si él hace check, es muy probable que lleve buenas cartas y esté intentando que entren en juego el mayor número de jugadores.

Como ya hemos indicado, cuando alguien apuesta, el maniaco tiende a hacer raise. Si nosotros hacemos re-raise, lo más probable es que él vuelva a apostar, antes que tan sólo vea la mano. Es un jugador que piensa que es mejor cuanto más dinero haya en el bote, ya que se suele hacer con él habitualmente. Este tipo de jugadores son bastante orgullosos. Su juego termina pasándoles factura, y muchas veces acaban rápidamente con su bankroll; el problema es que, con frecuencia, se llevan un buen número de jugadores con ellos. ¡No hemos de dejar que nos suceda a nosotros!

Cuando entra un maníaco en la mesa de poker, necesitamos conocer los cambios que su presencia trae consigo al desarrollo del juego. Debido a su propensión a hacer raise y re-raise, tendremos que arriesgar más fichas que de costumbre. Si perdemos, perderermos mucho más de lo que habríamos perdido en circunstancias normales. Si ganamos, será con seguridad una buena cantidad de dinero. Si tenemos un bankroll limitado, o nos cuesta adaptarnos a un juego tan arriesgado y volátil, lo mejor que podemos hacer es evitar las mesas con jugadores maniacos.

Al enfrentarnos a un maniaco, tenemos que hacer algunos ajustes en nuestro estilo de juego, así como en nuestra actitud y perspectiva. Para empezar, las manos cambian dramáticamente cuando en la mayoría las ocasiones se hace raise pre-flop. Debemos, por lo general, mantenernos al margen si el maníaco no toma la iniciativa y nosotros estamos en early o middle position, con cartas privadas de color. En este tipo de manos, es mejor no apostar y esperar a que entren el mayor número de jugadores hasta que se presente un buen flop.

Las parejas y las cartas altas tienen mayor valor contra este tipo de jugadores; aunque también hemos de tener en cuenta nuestra posición en la mesa. Si tenemos una pareja del tipo 10-10, y el maníaco nos hace raise antes de que nosotros actuemos, lo correcto será hacer re-raise, para reducir al mínimo el número de jugadores en la mesa. Si tenemos suerte, terminaremos jugando la mano sólo con el maníaco. En esta situación, tenemos ventaja con nuestra pareja. Está claro que, en algunas ocasiones, el maníaco tendrá una buena jugada; pero habrá muchas más en las que nos llevemos el bote.

Si llevamos una mano con A-K ó A-Q, como en el ejemplo anterior, lo mejor es hacer reraise para intentar quedarnos jugando uno contra uno frente a él. Si ligamos una pareja, tendremos probablemente la mejor mano. El problema se presenta si en el flop aparecen tres rags (cartas basura). Si tenemos A-Q y el flop es 8-5-2, ¿qué hacer si el maníaco apuesta? Sabemos que apuesta generalmente con cualquier cosa, así que es tan probable que haya ligado una pareja como que no tenga absolutamente nada.

Si tenemos suerte, y ligamos bastantes flops con manos grandes, lo mejor sería hacer check y call en el flop, para intentar un check-raise en el turn o el river.

Otro punto importante es la elección de nuestra posición respecto al maniaco. Hemos de situarnos siempre a su izquierda. Éste es el factor estratégico más importante a tener en cuenta frente a un maniaco en la mesa. Como sabemos que el maníaco suele apostar en muchas ocasiones con manos débiles, tenemos que estar a su izquierda para poder hacerle un re-raise cuando tengamos una mano fuerte. De esta manera podremos llegar a hacer tres apuestas pre-flop, y tendremos más oportunidades de quedarnos uno contra uno frente al maníaco. Puesto que nosotros haremos re-raising en nuestras manos fuertes, en la mayoría de esos casos tendremos ventaja respecto a él.

Pero el problema de enfrentarte a un maniaco es que, en algunas ocasiones, nos enfrentaremos a él con una mano muy fuerte y, a pesar de ello, la perderemos consumiendo una importante cantidad de fichas en esa mano. Llegados a este punto, no debemos permitir que esto afecte a nuestra dinámica de juego. Tenemos que continuar apostando sin reparos cuando tengamos el mejor juego, o buenos proyectos de juego. Si no nos encontramos cómodos o estamos perdiendo más de lo que consideramos razonable, lo mejor que podemos hacer es descansar ese día y dejar la mesa. Si no lo hacemos, es probable que tengamos unas pérdidas mayores al estar descentrados. No es preocupante tener pérdidas algún día, lo importante es que practiquemos nuestro mejor juego; y cuando no lo estemos consiguiendo, lo mejor es tomar un descanso.

Aunque los jugadores maníacos pueden llegar a disparar nuestros niveles de estrés y presión arterial, es importante tener en cuenta que, en última instancia, no son más fuertes de lo supone el valor de sus cartas. Y estas cartas son, con frecuencia, mucho más débiles que las nuestras. Colocándonos a su izquierda y soportando la naturaleza volátil de su juego, a la larga nuestro juego se verá favorecido. Después de todo, el peor enemigo del maniaco es él mismo.

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